

El Retiro: una devoción por
los recuerdos
Cronica de viaje
Cuando uno llega al Retiro, lo primero que siente es el olor a roble, pino y musgos que hacen una calle de honor de aproximadamente seis kilómetros que se demora el viaje de entrada al casco urbano, pero la experiencia con la madera no termina ahí. Cuando empieza el caserío, mientras se avanza de calle en calle, se va uno dando cuenta que mientras más cerca está de llegar al parque cada vez son más los establecimientos comerciales que tienen como aviso, un pedazo de madera que lleva tallado con técnica de pirograbado sus nombres…


REVEMO
Entrevista del género perfil, realizada al Periodista y escritor del libro, Historia de la radio en Antioquia, Reinaldo Vélez Moreno.
Hablar de Reinaldo Vélez en una conversación común y corriente, por ejemplo, de periodistas, no es algo ni tan común, ni tan corriente. El hombre, aunque es un colega que no merece menos respeto que Darío Arizmendi por decir algo, es alguien que se destaca o se conoce mejor por su trayectoria en la radio; la radio en Antioquia. Donnie Miranda, Jorge Carrasquilla, Orlando Cadavid, Óscar Peláez, Emilio Rivera entre otros; son sus mejores referencias de trabajo y quienes mejor le conocen en el gremio.

Una Margarita que florece por
amor
Entrevista hecha a Margarita Lopera en agosto de 2015, quien para este momento era candidata a la Alcaldía de Cañasgordas, Antioquia.
A doña Margarita, a quien todos conocen en Cañasgordas por haber sido alcaldesa hace cuatro años y que ahora disputa una reelección para continuar con lo que empezó en 2008, palabras le sobran para hablar del gran amor que siente por su pueblo. De pie, al lado de un comedor lleno de atavíos, me recibe con un abrazo que rompe el protocolo de mi entrevista. Detrás de ella hay un armario, uno de aquellos que suelen usarse como exhibidores: de la vajilla más bonita de la casa, o ese juego de vasos de cristal que quedó como regalo de bodas. El armario de doña Margarita es diferente, allí reposan una gran cantidad de papeles y volantes de su actual campaña; pero los verdaderos protagonistas, son los objetos repetidos que guarda del recuerdo de su hija fallecida: vasos, gorras, tarjetas, discos, platos etc. Hay todo un homenaje, que a primera vista delata la presencia ausente de un ser que no ha dejado partir. Cuando uno entra a su casa, lo primero que se encuentra es una sala de televisión atareada de muebles viejos donde descansan el polvo y las telarañas. El lugar parece ser utilizado para recibir a sus seguidores –todos ellos con un aire campesino– quienes esperan pacientes por una charla con ella o el canje de algún objeto prometido. Más adelante hay un jardín lleno de bifloras –esas plantas de colores que hay en los patios de nuestras abuelas– que desentona por una silla de ruedas en la mitad, medio oxidada por su constante exposición al sol y al agua.


Buriticá y los más de siete
“enanitos”
Crónica sobre la minería en el municipio de Buriticá Antioquia.
―Año y medio es el tiempo que llevamos explotando la roca para llegar a los 400 metros de profundidad que hemos logrado cavar, y nos faltan casi cinco para encontrar la veta―
Dice Hernán Parra refiriéndose con “veta” al gran tesoro, ese oro por el que tantos meses llevan penetrando la tierra a punta de dinamita, ANFO, pico y palas catorce hombres de hacha y machete.
Todo esto, me lo cuenta al caer la noche, mientras arranca su moto e iniciamos un viaje de hora y media, que hace tres veces al día de domingo a domingo desde Cañasgordas hasta Buriticá; ambos, municipios del occidente antioqueño y con una distancia de 36 kilometros entre uno y otro. Hernán Parra es un hombre de familia: su esposa y cuatro hijos, dos mujeres y dos varones, vivían hace casi dos años en Apartadó (Urabá). Él trabajaba en las bananeras en jornadas laborales de doce horas diarias por el mínimo; hasta que cierto día un compañero de trabajo le habló de las minas de Buriticá.
